Vladimir Boroa es un poeta parido en Valparaíso, aunque criado del todo en Placilla, un suburbio camionero-industrial-forestal. Escribe desde temprana edad, plasmando en su obra el existencialismo desde la óptica de un pueblerino criado en calles pantanosas en invierno y desérticas en verano; bajo bosques herméticos aserrados; al lado de fábricas abandonadas y sobre la olvidada osamenta de los soldados muertos en la última batalla de la guerra civil de 1891. Su obra, en esencia inédita, muestra al ser humano como una lúcida materia voluble que simplemente avanza hacia la nada.
Ha publicado «Escatología. Poemas para un holocausto nuclear» (2020).
Jamás ha sido tomado en serio por el mundo literario.
Sus obras


