Me llamo Roberto Zamorano Núñez, nací en Santiago (1955), nuñoíno de territorio sentimental, floridano durante varias décadas y venido a la Región de Valparaíso como algo de destino, amor del bueno, convicción y admiración porteña. Cachurero retirado, hambriento permanente de música, profesor de distintos grupos etarios, creador de espacios buscando la belleza con economía de recursos, conversador porque la mayoría de las vidas me parecen interesantes, estudioso constante de los conocimientos sobre emociones, admirador de la fuerza de vida de las mujeres, lector de biografías de músicos y escritores argentinos, coleccionista de libros de Valparaíso, caminante por los vericuetos del viejo puerto, ahora noctámbulo ocasional y amigo de los amigos como compañeros y compañeras de ruta que regala la vida.
Quizás la escritura en prosa comenzó para leer principalmente a los amigos, familiares y compañeros de trabajo (ojalá en voz alta como los poetas bardos), textos iniciáticos en revistas universitarias y publicaciones clandestinas, testimonios docentes de los años de hacer clases con la intrahistoria de cada día. Publiqué entonces la «Agenda del hombre» (2009), texto satírico sobre la nueva masculinidad, en un proyecto de padre e hijo de escritura y visualidad fotográfica y quizás, dentro de todo, también fue relevante la oportunidad histórica de conocer a poetas nuevos y grandes maestros en la década del setenta más el ejemplo lector de la familia para iniciar borradores personales que luego se hicieron públicos. La prosa se mantiene durante los años, acercándose a lo poético en algunas descripciones, el trabajo con sesiones intensas de escritura y correcciones luego de un tiempo de barbecho. Quizás lo escritural en mi caso es un territorio híbrido entre crónica, testimonio, relato, reporte y mucho de estilo epistolar. De algún modo siempre estoy escribiendo cartas para un lector conocido o bien distante. Publicamos «Tiempos y pasillos» (2009) en coautoría con Eledín Parraguez, un libro sobre testimonios docentes. También publiqué «Crónicas por cambio de domicilio» (2014) y participé en el libro colectivo «Diario íntimo de Chile» (2020). Actualmente trabajo en relatos de pandemia, siendo un texto que se acerca de algún modo a un diario de vida cotidiana e intermitente. Quizás la esencia motivacional que estructura mi escritura es mirar con lentes de aumento el día a día, valorar infinitamente las acciones comunes y a lo mejor atrapar las vidas que se suceden no necesariamente en los momentos relevantes, jugando con el lenguaje escrito hacia una producción de oraciones lo más veloz posible como una metodología inevitable de observar y consignar en párrafos.
Sus obras
- «Crónicas por cambio de domicilio» (2014)
- «Tiempos y pasillos» (2009)
- «Agenda del hombre. Club de Tobi» (2000)


